Como se sabe, las franquicias exitosas tienen dos grandes pilares que las caracterizan, por un lado el desarrollo de su marca, que da la oportunidad de participar exitosamente en el mercado y por otro el conocimiento en la gestión que le permite a la red de unidades operar eficazmente y sobre todo generar la propuesta de valor que caracterizan al concepto.

Centralizando el análisis en el factor de conocimiento, vemos que este debe ser estándar, medible y alineado con los objetivos empresariales de la franquicia, debiendo generar la propuesta de valor motivo del negocio, para poder aplicarla adecuadamente, se deberá encontrar convenientemente desarrollada toda la gestión en los manuales de operación de la empresa que se está desarrollando como franquicia; factor clave para que el consumidor asocie la excelencia de la operación con la marca y permita desarrollar sinergias entre franquiciante y franquiciatario derivados de una efectiva labor de equipo, así como una buena complementación y alineación hacia los objetivos de la red.

Las franquicias exitosas dependen en buena parte de una ejecución efectiva e impecable de la operación, que sólo se podrá realizar cuando la organización cuenta e implementa el nivel de conocimientos suficientes que están contenidos en los manuales, pero que solo una adecuada capacitación puede reforzar y complementar.

Existe la creencia de que al abrir una nueva unidad de la franquicia, se debe instruir suficientemente al personal responsable de la unidad, por supuesto esto es básico e indispensable, pero con el tiempo este primer esfuerzo tiende a diluirse o alterarse, por ello las franquicias exitosas dedican el tiempo y recursos para poder derivar en forma eficaz la filosofía empresarial de la marca, los patrones de operación y la innovación o mejora en forma continua, es por ello que las franquicias de éxito generan programas de formación e información permanente y actualizada a sus unidades de la red, en todos las posiciones, responsabilidades y puestos, haciendo posible el progreso y mejora de las unidades de la red.

El contar con un programa de asistencia técnica que la empresa franquiciante realice, en donde se detecten las deficiencias operativas y las necesidades de formación propias en cada negocio franquiciado , basado estrictamente en la realidad de cada unidad, de tal forma que se puedan reforzar o mejorar todas aquellas variables que puedan generar mayores beneficios y sobre todo mantener la diferenciación sobre la competencia y con ello garantizar la permanencia y el crecimiento.

Por lo tanto la capacitación debe ser permanente, eso conlleva a un contacto más frecuente entre la empresa franquiciante y el franquiciatario, que debe formar parte de la estrategia de comunicación conjunta , no se trata solo de montar una franquicia y hacer reuniones anuales o semestrales, sino de que a través de un área especializada, exista un continuo acercamiento para trasladar al punto de venta toda la formación e información vigente, así como las mejoras o cambios necesarios que permitan estar siempre en la vanguardia del mercado.

Es decir que el esfuerzo que conlleva mantener la formación permanente en una red de franquicias no sólo supone un gran esfuerzo económico y humano, que requiere recursos y la máxima atención; el propósito es garantizar que la ejecución y gestión del negocio sea realizada a través de gente capacitada, así se podrá conseguir tanto la satisfacción de los inversionistas de la franquicia, pero sobre todo en el cliente o consumidor final.

Así se sabe que se está creciendo… y moviendo hacia la excelencia.

Colaboración
Ing. René O. Díaz
Socio Director Norte

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